YOGA PARA PERSONAS, PERO HABLANDO EN FEMENINO

Yoga lunar

Si has leído alguno de mis post, te habrás dado cuanta de una cosa.

Hablo en femenino todo el rato.

Si, como si hablará a otra mujer, a ti en concreto.

Y me han dicho cosas del tipo: “Te diriges sólo a mujeres” “Estás perdiendo público” “Los hombres también hacen yoga” incluso, “los hombres también somos personas”

No lo iba a hacer, pero he decidido contarte mis motivos por los cuales hablo en femenino.

Y con esto no trato de convencer a ningún hombre de que me lea o de reafirmar a las mujeres que lo hagan.

Tan sólo te cuento  lo que siento.

PRIMER MOTIVO: Comodidad

La mayor parte de las personas que conozco que hacen yoga son mujeres.

Hay hombres, sí, por supuesto.

De hecho los grandes maestros del yoga son hombres, no todos ¿eh?

Y en un principio, eran los hombres quienes practicaban yoga en la india, y no las mujeres.

Actualmente hay muchísimos maestros y practicantes que son hombres, por supuesto.

Mi profesor del curso de formación como instructora y en el actual curso de formación como profesora de yoga es hombre. Y es buenísimo.

Y tengo compañeros de yoga que son geniales, a los cuales admiro muchísimo y de los que aprendo un montón cada día.

Pero la realidad es que hoy en día, la gran mayoría de practicantes de yoga, en occidente al menos, somos mujeres.

Por lo que he decidido adecuar mi manera de hablar a la mayoría.

Porque si en nuestra querida lengua castellana hubiera un neutro que nos englobara como personas yo lo utilizaría encantada de la vida, es más, me da rabia que no exista.

Es un poco rollo tener que escribir  o decir “todas y todos” constantemente.

Y soy una firme defensora de la igualdad, de la equidad y del equilibrio. Pero nuestra lengua nos ha diferenciado claramente el masculino y el femenino.

Y eso no ha supuesto un problema cuando se utiliza el masculino para dirigirse a un grupo de personas.

Las mujeres nos hemos dado por aludidas toda la vida cuando se ha generalizado en masculino, utilizando el “jugamos todos”, “en esta empresa todos somos iguales”, “juntos podemos conseguirlo”, etc…

No nos hemos quejado, porque la mayoría del grupo eran hombres, aunque esa proporción fuera de dos hombres por cada diez mujeres, nos hemos sentido incluidas y no hemos dicho ni “pío”.

Así que yo voy a generalizar en femenino y voy a dirigirme a ti en femenino.

 

SEGUNDO MOTIVO: Yoga es unión.

Yoga es unión, en concreto, unión de lo masculino y lo femenino.

De hecho Hatha Yoga es la unión de los opuestos, Ha es sol, y Tha significa luna.

El sol es lo masculino. La actividad, el hacer, la luz, el calor, el Yang…

La luna es lo femenino. La calma, el dejar ir, la oscuridad, el frío, el Yin…

El yoga trata de opuestos,del equilibrio entre ellos, del punto intermedio, el punto en el que se unen.

Porque uno sin el otro carece de sentido.

La energía de nuestro cuerpo se mueve por diferentes canales, uno femenino y otro masculino, son Ida y Pingala. Cuando estos se unen se libera la energía Kundalini que asciende por un único canal Sushumna  Nadi.  Y es uno de los objetivos de algunos yogas.

Explicaré esto mejor en otro momento, lo que quiero que entiendas, es que el objetivo es la unión de ambas energías, la femenina y la masculina.

Hablar en femenino nos acerca a esa energía femenina tan abandonada, incluso rechazada.

Todos tenemos una parte femenina y una parte masculina, y ambas son igual de importantes. Es tan bueno hacer, como dejar de hacer. Y es tan necesario el día como la noche.

TERCER MOTIVO: Es irrelevante a la hora de aprender.

Llevo toda la vida leyendo en masculino, en la gran mayoría de textos se habla en masculino.

Incluidos libros de texto o didácticos, hablan en masculino.

Y no he dejado de leer nada por este detalle.

Cuando me apetece leer sobre un tema, o cuando quiero aprender, descubrir o mejorar algo, simplemente me centro en el tema, y me olvido de que está escrito en masculino (aunque a veces me toque un pelín las narices, jeje).

Simplemente concentro mi interés en lo importante.

La gran mayoría de blogs que sigo, tanto de yoga como de, “cómo montar un blog” (y son bastantes porque, no tengo ni idea de blogs) o de cocina o de lo que sea, usan el masculino para generalizar.

Y ni me sorprende.

Claro, porque las mujeres estamos tan acostumbradas, que no le damos tanta importancia.

Si algo me interesa de verdad, me da igual si está escrito en femenino o en masculino. Leo y aprendo, punto.

Entonces entiendo que si hay algún hombre que esté interesado en aprender o conocer más del yoga, me lee y le parece interesante, espero  que no deje de hacerlo sólo porque esté escrito en femenino.

CUARTO MOTIVO: Soy mujer.

Por lo que mi vida, mis anécdotas y mi manera de expresarlas son de mujer, y me gusta.

Y me resulta más cómodo hablarte como si fueras mujer.

Escribo más suelta, más relajada y más yo.

No por el hecho de que hablar con una mujer me haga sentir más cómoda, es simplemente porque me resulta más familiar.

Y porque como soy mujer, me apetece honrar ese hecho, hablando en femenino, por mí y por todas las mujeres.

Si no lo eres, creo que es un trabajo estupendo el de no darle tanta importancia al hecho de que se dirijan a ti como tal, si te apetece probarlo, te animo a ello.

Puede ser un momento estupendo para conectar con esa parte femenina que poseemos todas.

 

QUINTO MOTIVO: Como recordatorio personal.

Me apetece conectar todas las partes de mi misma.

Ya sea por la sociedad, que claramente impone, premia, favorece y valora muchísimo más lo masculino que lo femenino.

Por mis experiencias personales.

Mi genética. O lo que sea.

Sé, que mi energía solar, la masculina, que es arrolladora, le ha quitado todo espacio a mi energía lunar, la tiene apartada y asustada en un rinconcito de mi misma.

Y quiero equilibrar a ambas, lo necesito.

Hablar en femenino me ayuda a recordarme que esa parte está ahí, que es necesario cuidarla porque es absolutamente imprescindible.

Que no todo es actividad, exigencia, fuerza, competición, etc…

Que son igualmente necesarios otros aspectos, como la calma, el descanso, el dejar ir, el cuidar…

Que igual que se necesita el día para “hacer” se necesita la noche para “descansar”.

Son ambos sumamente importantes. Imprescindibles.

Y esa es mi tarea personal, conectar.

No creo que sea la única mujer que ha desconectado de su lado femenino, por no hablar de los hombres.

Creo nosotras mismas necesitamos más unión, bueno, que el mundo en general la necesita.

De ambas energías, de ambos géneros, de que nos sintamos parte de lo mismo.

Porque al fin y al cabo, somos lo mismo.

En fin…

Por todo esto, espero que te recuerdes a ti misma que eres sobre todo persona, independientemente del sexo o género.

Que sientes, que respiras, que tal vez te duele la espalda, o tal vez tienes una vida muy estresante… Y que por el motivo que sea quieres practicar yoga y quieres leer lo que escribo.

¿De verdad vas a dejarlo sólo porque hablo en femenino?

Espero que no.

Y espero que algún día superemos tanta distancia entre lo masculino y lo femenino y seamos capaces de sentirnos más cerca.

 

Besos,

María  🙂

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2 comentarios en “YOGA PARA PERSONAS, PERO HABLANDO EN FEMENINO”

    1. Me alegro mucho de que te haya gustado Mili. Muchas gracias! Que tengas un buen día y espero que nos sigamos leyendo por aquí 🙂

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