YOGA PARA LA VIDA REAL

EL YOGA CLÁSICO NO ES LO MÍO

Qué me encanta el yoga es algo indiscutible. 

Otra cosa es, qué tipo de yoga me gusta.

Sinceramente he probado muchos tipos y estilos, y aunque la filosofía clásica y la filosofía del yoga en general me encantan, lo que más me gusta es todo aquello que puedo aplicar en mi día a día.

Todo eso que hace que mi vida sea mejor. Eso que me ayuda, me eleva o me hace crecer. Aquello que tiene un efecto positivo en mi vida, en la relación conmigo misma y con mi entorno.

Y eso mismo es lo que deseo para mis alumnas/os. Y es lo que comparto en mis clases, aquello que siento que puede mejorar las vidas de los demás.

Por eso el estilo de yoga que más me gusta es el yoga para la vida real.

APLICANDO EL YOGA A LA VIDA REAL

Si algo me gusta del yoga es que me parece absolutamente aplicable a todos los aspectos de la vida. 

Creo que es una herramienta maravillosa de autoconocimiento. 

En ese ratito que estás contigo misma practicando en la esterilla suceden infinitas cosas dentro de ti que si eres capaz de observar, sentir y apreciar te permiten aprender muchísimo.

Y cuando te conoces o al menos te permites ver la realidad de tu universo interno, eres capaz de trasladar y aplicar muchas cosas a tu día a día y vivir mejor.

APLICADO A NIVEL FÍSICO.

Son infinitos los beneficios que a nivel físico tiene el yoga sobre nuestros cuerpos. Pero quiero profundizar en cómo puedes aplicar el yoga a tu vida. O al menos cómo lo aplico yo a la mía, tal vez eso te sirva de ayuda.

Lo primero es la consciencia que me da sobre mi cuerpo. 

Cuando estoy en la esterilla llevo la atención a mi cuerpo para saber cómo colocarme en cada postura, para saber si algo me duele o saber si algo me hace sentir bien.

Y seguramente tú hagas lo mismo.

Eso trasladado al día a día significa que puedes ser más consciente de tu postura estando sentada delante del ordenador, que puedes colocarte mejor, estirar tu espalda y mantener los hombros relajados.

O caminando por la calle puedes darte cuenta de que llevar el bolso o la mochila colgando del mismo brazo todo el tiempo genera mucha tensión en un solo lado de tu cuello y en tu hombro, creando una descompensación, y conscientemente puedes cambiarlo.

Porque igual que cuando haces una postura hacia un lado, también la haces hacia el otro, compensando y equilibrando.

Aprender a conectar con tu cuerpo en la esterilla te ayuda a mantener esa conexión durante el resto del día, o por lo menos, te hace llevar la atención hacia él de vez en cuando.

Lo cual ya es mucho, porque la mayoría de nosotras vivimos sin ser nada conscientes de nuestro cuerpo, llevándonos a sufrir agotamiento, mucha tensión, contracturas, etc…

Aprender a ser consciente del cuerpo a través del yoga puede evitar muchas de esas situaciones.

APLICADO A NIVEL MENTAL.

Si ser consciente de tu cuerpo te permite hacer cambios para sentirte mejor a nivel físico, a nivel mental el yoga tiene una capacidad de transformación brutal.

Ser capaz de observarte con detalle por dentro, de observar tus pensamientos, de ver a que le estás poniendo atención y a qué no, etc… Te da el poder de cambiar radicalmente tu día.

Cuando estás en la esterilla no solo observas cómo está tu cuerpo en una postura, también puedes ver y observar cómo está tu mente, si tus pensamientos son positivos, si te estás agobiando porque no te sale bien, si estás disfrutando de la clase o estás pensando en otras cosas…

El yoga te ayuda a mantenerte presente a través de la observación, y cuando ves lo que hay realmente dentro de ti, es decir, cuales son los pensamientos que ocupan tu mente, eres capaz de transformarlos.

Ese es un súper poder.

Ojo, que no estoy diciendo que sea fácil, ni que vaya a ocurrir en una clase de yoga, pero sí digo que cuando aprendes a observarte de esa manera eres capaz de hacerlo en cualquier situación.

Si justo antes de una reunión importante te das cuenta de que estás pensando en la discusión que tuviste la noche antes con tu pareja o con una amiga y eres capaz de darte cuenta y de observarlo, eres capaz de transformarlo y dirigir tu atención hacia el tema más necesario y urgente en el momento, que es la reunión y dejando para más tarde el tema de la discusión.

De eso puede depender que tengas una maravillosa reunión y que todo el mundo salga contento, o que sea un desastre porque tú estás despistada con algo que en ese momento no puedes solucionar ni cambiar.

Ser capaz de observar tus pensamientos y transformarlos puede tener una repercusión muy positiva en tu día a día, y el yoga te ayuda muchísimo a ello.

APLICADO A NIVEL EMOCIONAL.

Este punto yo creo que es el menos tratado así en general, y se cuenta poco en los beneficios del yoga.

Pero a nivel emocional creo que el yoga tiene un impacto absolutamente maravilloso.

Por supuesto que a nivel mental y físico es una herramienta maravillosa, pero a nivel emocional nos da un increíble poder de transformación.

Solo el hecho de regalarte una hora de práctica de yoga tiene un impacto tremendo. Ese simple hecho le dice a tu subconsciente que mereces ese rato de conexión contigo misma. Y eso es tremendo.

Aprender a practicar sin dolor, cuidando de ti, tratándote con amor. Hace que tu relación contigo misma mejore.

Lo que significa que las relaciones con otros mejoran.

Lograr hacer posturas que te suponen un desafío te llena de confianza. Te hacen sentir fuerte y capaz.

Llevar la atención a ti misma no solo te hace ser consciente de qué es lo que piensas, sino también de cómo te sientes y por qué. Y de nuevo, ser consciente y ver tu realidad interna te da la posibilidad de cambiarlo.

Si todas esas cosas las aplicas a tu día a día verás que eres capaz de enfrentarte a nuevas situaciones, que te mereces momentos de descanso o de atención para ti, que eres capaz de controlar y gestionar tus emociones, etc…

Y eso supone un impacto maravilloso en tu autoestima, en la relación que tienes contigo misma, en la que tienes con los demás, en tu gestión emocional, etc…

POR ESO EL YOGA QUE ME GUSTA ES AQUEL QUE PUEDO APLICAR A MÍ DÍA A DÍA.

Para hacerme la vida mejor, más plena, más consciente, más real, más acorde con lo que deseo y necesito.

Independientemente de si lo llamo Hatha Yoga, Vinyasa, o lo que sea… Para mí tiene que ser aquel que me aporta algo más que una manera de colocarme o moverme en la esterilla.

Es aquel que me mueve por dentro también.

¿Y tú? ¿Aplicas el yoga más allá de tu esterilla? ¿Cómo lo aplicas?

Me encantará leerte en los comentarios.

Un abrazo enorme.

María.

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