DERRIBA TUS MUROS Y CONVIÉRTETE EN UNA MUJER LIBRE PRACTICANDO YOGA

Superando límites

Me encanta Juego de Tronos  ¿y a ti?

Por si no la has visto, en esta serie hay una parte que me gusta mucho,  el Muro.

En esta parte de la historia, los personajes protegen un Muro de hielo,  que separa el sur, donde se encuentra la gente “civilizada” del norte, la tierra de los “salvajes”.

Las personas “civilizadas” no traspasan el muro, por seguridad… o más bien miedo, creen que los que allí viven son peligrosos y los califican de «salvajes».

Pero ellos se consideran “el pueblo libre”.

¿Y por qué te cuento esto?

Pues porque me parece una bonita metáfora sobre los límites, y la zona de confort.

Cuando comencé a practicar yoga, lo primero que me encontré fue con:

“No soy nada flexible”

“Dios mío no tengo fuerza en los brazos”

“¡¡¡No soy capaz de aguantar ni tres respiraciones!!!”

Eso, con las señoras de 50 y tantos haciéndolo a la perfección en la esterilla de al lado.

Fue en ese momento donde tuvo lugar la presentación formal:

– “Límites, yo misma. Yo misma, límites”.

– “Encantada”.

Ya he comentado que tenía un concepto sobre mí de una chica deportista y más o menos en forma…  jajajajaj! Que malo es el ego.  Nada más lejos de la realidad.

Pero decidí tomármelo con calma, comenzar despacio, por ejercicios súper sencillos, y poco a poco fui conociendo un poco más esos límites y la relación se fue estrechando.

Y descubrí que los límites no eran malos, eran todo lo contrario.

Los límites son positivos.

Ya… Sé que estarás pensando: esta tía está loca.

Y seguramente tengas razón, pero primero déjame contarte esto.

Nos han engañado. Si…

Nos han hecho creer que los límites, son techos, y muros. Y que nos tienen atrapadas.

Y lo peor de todo es que nos lo hemos creído.

Hemos creído que el concepto de límite es una línea infranqueable, un tope, es algo que no va más allá… ¡¡ERROR!!

Bueno, puedes pensar así, lo respetaré pero entonces te quedarás como estás y no llegarás a ver la de cosas increíbles que puedes hacer.

Yo decidí pensar en ellos cómo un punto de partida, una línea sí, pero que marca la salida, no la llegada.

Obviamente el camino que me esperaba (y me sigue esperando) más allá de esa línea no era, ni es, ni va a ser siempre un camino de rosas, de hecho la mayoría de las veces supone un gran esfuerzo, pero merece la pena.

Más allá del muro… Tierra de salvajes

Encontrar tus límites puede ser terrible, pero lo realmente valiente, es traspasarlos.

Porque ese límite que ves, que palpas, además, señala seguramente tu zona de confort, por lo que al sobrepasarla y salir de ella no vas a estar del todo a gusto y muchas veces incluso estarás a disgusto, te creará sensaciones nuevas (tal vez buenas o tal vez malas), pero a cambio puede darte riquezas inimaginables…

En ese camino al otro lado de la línea, al otro lado del muro, se encuentra la tierra de las salvajes.

La tierra donde las mujeres se enfrentan a sus miedos y los vencen.

Es la tierra donde te vas a encontrar con tesoros que ni por asomo encontrarás en la parte interior, tales como: la capacidad de superación, la valentía, la fortaleza, el equilibrio, el desafío…

Hay taaanto mundo fuera de la línea, que merece la pena cruzarla. Te lo aseguro.

¿Te atreves?

¡Yo estoy deseando acompañarte!

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Cruzamos el muro, vale,  pero sin despeñarnos.

Aunque te animo efusivamente a cruzar tus líneas y tus muros, también te aconsejo hacerlo con cabeza.

Somos salvajes, no imprudentes.

Lo primero que te aconsejo, antes de cruzar a lo loco. Mira un mapa, perdón, EL MAPA.

Tu misma vaya.

Te animo a que observes con detenimiento tus muros y tus techos, para encontrar la mejor manera de atravesarlos.

Conócelos y estúdialos, para saber que ruta es la mejor, dónde hay que pararse, donde hay que respirar, etc…

Y después de que te hayas  ”requeteobservado” te preparas en la línea de salida.

Es importante ver cómo vas a trabajar con la línea de partida, porque echarse una carrera a toda velocidad fuera de nuestros límites lo más probable es que acabe por darnos un susto enorme creándonos más sensación de inseguridad y provocando que no queramos salir nunca jamás de nuestra preciosa línea tope.

¡Y no quiero eso!

Quiero todo lo contrario, que cruces a tierra de salvajes de manera consciente y segura.

Hay que hacerlo con amor, con cariño, cuidando cada detalle, respirando cada instante y apreciando cada milímetro del camino.

Eso es lo más bonito, que cuando comienzas a hacer cosas nuevas, a probar, a arriesgarte seas consciente de cada paso que das, para que el siguiente fluya mejor, para poder observar con detenimiento tus logros y todas tus capacidades.

Si intentas un equilibrio sobre brazos cuando éstos no están preparados y lo que haces es forzarlos, seguramente te harás daño o te lesionarás y lo más probable es que no vuelvas  a tener ganas de probar equilibrios en un tiempo.

Y ya hablaremos más delante de la memoria de tus músculos… Porque tienen, y mucha.

Pero si en cambio lo haces es ir poco a poco fortaleciendo tus brazos y muñecas y trabajando el equilibrio en otras asanas, seguramente que tu experiencia cuando llegues  a ese punto será mucho más agradable y satisfactoria.

La tierra de salvajes es estupenda, pero te advierto, siempre estará llena de muros, líneas y techos, lo importante es que tú nunca pierdas las ganas ni el convencimiento de que eres capaz de escalarlos, atravesarlas y romperlos.

Porque eso es lo que hacemos las salvajes.

Conclusiones

El camino al otro lado del muro es algo personal, cada una lo hará a su ritmo. Forzarlo no hará que llegues antes a ningún sitio, porque no hay ningún sitio al que ir.

Por eso te animo a conocer y explorar tus límites, a que arrastres esa línea cada vez un poquito más lejos de ti misma ampliando tu zona de confort.

 

Y ahora me encantaría que me contaras cuales crees que son tus límites y cuáles son aquellas cosas que te hacen traspasar el muro.  Pues dejarme un comentario más abajo.

Besos, María  🙂

 

 

 

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6 comentarios en “DERRIBA TUS MUROS Y CONVIÉRTETE EN UNA MUJER LIBRE PRACTICANDO YOGA”

  1. Me encantan tus palabras, las pondré en práctica para ir aprendiendo 🙂 …los límites como punto de partida, es genial!! ….Sigue escribiendo y sigamos aprendiendo!!! 🙂

  2. Creo q me apetece intentarlo! Suena lleno de superación y respeto por una misma! Mis límites suelen ser el mismo miedo a fracasar y la duda en las propias habilidades. Lo q me ayuda es recordar las veces en q sí vencí el miedo; aunque no saliera del todo bien, la confianza aumenta…poco a poco.

    1. Marie, animate! Te va a encantar el yoga, las habilidades las tienes de sobra, sólo tienes que dejar que tu propio cuerpo te las vaya descubriendo, te aseguro que te vas a sorprender.

      Y creo que la gran mayoría compartimos ese mismo límite, el del miedo al fracaso, aunque lo enmascaremos con miles y miles de escusas. Me encanta tu técnica de pensar en las veces en que sí se ha vencido el miedo, es genial! Me la apunto, para cuando me entren las inseguridades, que es bastante a menudo! 😉

      Un besazo, y te animo a empezar poco a poco a practicar yoga, aunque sean 15 minutitos al día.

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