YOGA. LA CLAVE PARA UNIR TODAS LAS PIEZAS (PARTE 1: EL CUERPO)

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Lo he vuelto a hacer.

Lo sé porque me duele el cuello, porque tengo una contractura terrible en la espalda (si no son más), pero al menos esta vez me he dado cuenta.

Antes, vivía así constantemente, pero ni me enteraba.

¿De qué?

De que de nuevo estaba separando las piezas del puzzle que soy. Piezas que funcionan genial cuando se mantienen unidas y trabajan todas juntas, pero que cuando se separan y es sólo una la que destaca todo empieza a ir como el culo…

En este caso, o por lo menos en mi caso, la pieza al mando ahora mismo es la mente. Absolutamente controladora. Mandona y déspota.

Y termino como casi siempre.

Presionándome a mí misma por llegar a más, por hacerlo todo y por hacerlo mejor. Porque según ella, no hacerlo es un pecado capital.

Lo cual me pasa factura, a todos los niveles, al resto de mis piezas, que son igual de importantes. Aunque según ella, los dolores de espalda no tienen importancia, ni mi estrés, ni mi falta de sueño…

Pero si tienen importancia y mucha.

Esto lo tengo claro ahora, y reconozco lo que me ocurre gracias a la práctica de yoga.

Gracias a ella, TOMÉ CONCIENCIA.

La conciencia es cómo una guía turística, pero del tour más interesante que harás nunca, el tour hacia ti misma. Es una guía súper inteligente y si le prestas la atención que merece te mostrará todo lo que desees.

El tour es largo, muy largo, es infinito. Pero merece la pena comenzarlo. Es el camino hacia el auto conocimiento.

Cuando la hago caso, me guía por diferentes lugares, a veces por los mismos caminos, otras veces me hace descubrir nuevos espacios y lugares.

Y he descubierto que hay partes en las que vivo completamente asentada sin salir de ellas, otras que ignoro por completo y otras en las que estoy muy de pasada, por puro acojone.

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Pero poco a poco he ido haciéndome un idea del mapa que me compone, de las partes o piezas del puzzle. De todo lo que hay que explorar y descubrir. Todo lo que me estaba perdiendo y todo lo que estaba abandonando.

Te estoy hablando de mí como mente, emoción, cuerpo y espíritu. Porque el yoga me descubrió que soy todo eso, y que no es posible vivir una vida plena ignorando ninguna de esas partes, al menos, no para mi.

Porque lo soy todo, y renunciar a una parte de ellas supone vivir incompleta. Y el yoga, es unión, asi que para mí se ha convertido en el pegamento del puzzle que soy ahora mismo.

Por supuesto habrá personas que vivan tranquilamente ignorando del todo su parte emocional, o la física o la mental… Y eso también está bien.

No vengo a dar ningún tipo de lección, tan sólo me apetece compartir contigo mi experiencia, de lo que vivo, tal vez te sientas como yo, o compartas partes, o ninguna de ellas pero me comprendas…

Cuando comencé a dejarme guiar por la conciencia, (que por supuesto para mí no era sencillo, porque lo de mirar para dentro, como que no me hacía mucha gracia y había huido siempre un poco, bastante, muchísimo) con lo primero que me encuentro es con mi cuerpo.

Observé, miré, recorrí… y me dije: “Joder, estoy esclavizando y maltratando mi cuerpo”.

Así, tal cual.

Porque yo pensaba que el ritmo de vida que llevaba era el que quería llevar, siempre de un lado para otro, siempre ocupada, pero me fui dando cuenta de que ese “secuestro de mi vida” por parte de mi mente me lleva a descuidarme hasta límites insospechados.

Así que al comenzar a practicar yoga, y a tomar conciencia de lo que era mi vida y de lo que le estaba haciendo a mi cuerpo, supe que no podía seguir así mucho tiempo.

Que mi cuerpo no lo iba a aguantar. Y él tiene derecho a su espacio, a ocupar su lugar, su papel igualmente importante que el resto de piezas.

Y se hizo evidente algo a lo que no había dado importancia antes:  NO TENGO UN CUERPO.

Sino que SOY cuerpo, al igual que SOY mente, SOY emociones y al igual que SOY alma.

Que soy quien soy por la unión de todas esas partes, aunque ahora mismo siga siendo un puzzle, sé que poquito a poco y con mucho amor y conciencia van ir acercando las unas a las otras. Y van a ir encontrando su equilibrio.

Pero para ello tengo que dedicarles tiempo. Y focalizar mi conciencia en ellas y aprender cómo son, y qué necesitan. Ya sabes, escuchando con mayúsculas.

En el caso de mi cuerpo mi conciencia me dejó claro que lo estaba descuidando, bueno descuidando suena muy amable, la verdad, la estaba machacando.

Y por eso recalco lo de que NO TENEMOS un cuerpo, sino que lo SOMOS.

Porque tener significa que puedo no tener también y no pasa nada. Puedo dejar de tener un abrigo, o puedo dejar de tener mi móvil… No voy a morir por ninguna de esas cosas.

Pero que alguien me explique qué hacemos si perdemos el cuerpo…. Morir sin más. Se acabó.

Lo triste es que no nos damos cuenta, y vivimos sin darle la importancia que se merece.

Y no te hablo de esa importancia falsa y superficial que sólo se preocupa de lo bonito que luce o no, esa importancia por lo general lo maltrata y lo reduce  a una imagen. Eso es muy triste.

Te hablo la importancia de casi venerarlo, porque la realidad es que el cuerpo es absolutamente maravilloso y te regala cada día experiencias increíbles.

Saborear tu tarta favorita. Ver un atardecer. Sentir el agua de la ducha, o mejor aún, del mar. Las caricias. Cantar a pleno pulmón. El olor a tierra mojada. Los orgasmos. Los ataques de risa. Un abrazo. Bailar. Correr. Escuchar la voz de un ser querido. El sabor de las fresas. Escuchar tu cación favorita…

¿Todo eso a cambio de qué?

No sé tú…En mi caso a cambio de una mierda y mucha exigencia.

Cuando descubrí cómo me estaba tratando a mi misma decidí que tenía que hacer muchos cambios. Muchos.

Lo cual era súper difícil, porque suponía cambiar un patrón mantenido durante muchos, muchos, muchos años, pero había que hacerlo.

Y comencé a:

Tomar conciencia

Lo primero que hice fue tomar conciencia de mi cuerpo.

Gracias a la práctica de asanas, si las practicas bien, (y con bien ya sabes a cómo me refiero, sino lee este post) comienzas a conocer mucho tu cuerpo. Sus partes y cómo se relacionan.

De hecho, gracias a ello me di cuenta de cómo se relacionan las partes del puzzle que soy gracias a observar cómo se relacionan las partes de mi cuerpo. Cómo se afectan las unas a las otras.

Y es que en cada asana, todo el cuerpo tiene que trabajar unido, porque mover un brazo significa que afectará al resto del cuerpo.

Estamos formados por cadenas musculares todas interconectadas, y todo afecta a todo.

Haz la prueba: Aprieta muy fuerte el dedo índice contra el dedo pulgar, como haciendo es signo de OK. Cuando lo hagas observa tu mandíbula.

Así que la práctica de asanas me es fundamental para tomar conciencia de mi cuerpo.

Escuchar

No escuchaba absolutamente nada de lo que necesitaba o pedía mi cuerpo.

Así que comencé a hacerlo. Escuchar. A mi cuerpo.

Y para ello necesitaba poner toda la atención en mí. En las sensaciones, en la respiración, en los dolores, en el cansancio…

Porque el cuerpo tiene su propia inteligencia y utiliza un lenguaje muy sutil, que si aprendes a entender te dará mucha, mucha información, sobre él mismo y sobre el resto de piezas.

Pero yo hasta entonces no hacía caso a ninguna de esas señales, o a casi ninguna.

Dormía poco, comía mal, siempre tenía dolores de cuello y cabeza…  ¿Y qué hacía? Nada. Seguir con ese ritmo.

Cuando comencé a escuchar me di cuenta de todas las necesidades que mi cuerpo reclamaba. Y al atenderlas, todo comenzó a cambiar.

Descansar

Si algo pedía mi cuerpo a gritos, era descanso.

No descansaba lo suficiente ni de lejos. Dormía apenas 5 o 6 horas como muchísimo. Salía de casa a las 8 y a lo mejor no volvía hasta las 11 o las 12 de la noche. Mi madre decía que no entendía para que pagaba un piso si lo único que hacía era ir a dormir allí. (¡Y encima pocas horas!)

Y gracias al yoga, aprendí lo importante que era mi descanso. Que el cuerpo no funciona bien si no se descansa.

Si no paras y le das un respiro el cuerpo no tiene tiempo para reponerse y para recargarse de energía. Si lo único que hace es gastar… ¿Qué crees que va a ocurrir?

Yo lo supe enseguida y decidí cambiar mis hábitos, y aunque aún no descanso todo lo que me pide el cuerpo, intento darme todos los respiros posibles.

Intento dormir más y mejor, y descansar cuando lo me lo pide el cuerpo.

Alimentarme bien

Si ya me cuidaba poco, esto no lo cuidaba nada…

Comía fatal. Pero mal, mal.

Entre lo especialita que era con la comida, y que no paraba nunca, mi alimentación era un absoluto desastre.

Las verduras y las frutas brillaban por su ausencia en mi dieta, y las legumbres, ni te cuento.

Eso sí, no faltaban los refrescos, la comida precocinada y los snacks más guarros del mercado.

La antidieta saludable total.

Mi alimentación ha cambiado de forma radical, gracias al yoga, y no solo por beneficio para mi cuerpo, sino por mi conciencia y mis valores y el resto de vidas a las que afecta mi decisión, y es que decidí que no quería comer animales y lo dejé por completo. (Aunque ya te contaré bien esta historia…)

Y así pasé de aborrecer los vegetales a alimentarme únicamente de ellos. Y creo que es una de las mejores decisiones que he tomado nunca.

Y no es que ahora sea un modelo a seguir en cuanto a alimentación. Porque ni de coña lo soy, ni quiero serlo. Como lo que me hace sentir bien.

Pero gracias al yoga he descubierto lo importante que es la alimentación para el cuerpo e intento comer un poco más natural, y menos alimentos procesados que no contienen nada de energía.

Como Hipócrates: “Que tu medicina sea el alimento y el alimento tu medicina”.

He de decir que no he estado enferme ni un solo día desde que me alimento un poco mejor.

Mimarme

Uf… Esto si que no lo hacía nunca.

¿Pero cómo es posible que nos cueste tanto mimarnos? Bueno, ahora voy empezando a comprenderlo, porque gracias al yoga y la meditación comienzo a conocerme un poco más.

Y es que soy taaaan exigente. Auto exigente claro. Y tengo tanta capacidad para posponer las recompensas, que termino no recompensándome nada… En esto todavía me queda mucho por aprender, así que tampoco voy a dar lecciones de ningún tipo.

Tan sólo te cuento cómo he descubierto lo mucho que renuncio al placer de cuidarme, y de mimarme. NO de darme grandes lujos, ni siquiera hablo de eso. ¡Qué va!

Te hablo que cosas tan insignificantes como de disfrutar un baño relajante o sentarme en el sofá  a leer un rato.

Y es que eso del “No pain, no gain” ha hecho mucho daño en nuestra cultura, así que he decidido que me voy a mimar muuuuucho más. Y que sin “pain” puede haber mucho “gain”.

Amarme

Si, así. Tal cual.

Amar mi cuerpo. Tal y como es.

Porque es perfecto, porque es el mío y porque no tengo ni tendré otro. Ni lo quiero.

Porque el  mío hace todo lo que necesito y muchísimo más.

Se encarga de mantenerme viva.

Tengo todos estos millones de células que lo componen absolutamente dedicadas a mí, a que esté bien, a que me funcione todo lo mejor posible, de que no muera ahogada porque respira por mí, a curarme cuando me enfermo, pero si es que ¡me han arreglado todos huesos que me he roto!

¿Todo eso a cambio de tan poco?

Eso es amor incondicional, y merece ser correspondido.

Conclusiones…

Mi yo completo, es un conjunto de partes, todas igualmente importantes.

Y todas y cada una de ellas merecen su atención, su tiempo y su espacio.

De lo cual carecían hasta que descubrí el yoga.

Para que mi vida sea lo más plena posible tengo que conocerlas, que escucharlas y atenderlas. Y no puedo permitir que sólo una de ellas sea satisfecha porque al menos yo me he dado cuenta de que así no puede funcionar mi vida.

No soy feliz.

Y mi propósito es ser feliz. Siendo completamente yo. Con todas mis partes conectadas y lo más equilibradas posibles.

Se que el camino por recorrer es muuuuuy largo.

Este es mi primer paso.

¿Y tú? ¿Tienes claras cuáles son tus piezas? Y ¿Sientes que estás unida? ¿Es alguna la que manda? Cuéntamelo todo en los comentarios porfa.

Y si tienes algún secretillo para unirlas, ¡compártelo porfi!

Besos.

María 🙂

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11 comentarios en “YOGA. LA CLAVE PARA UNIR TODAS LAS PIEZAS (PARTE 1: EL CUERPO)”

  1. sabes llegaste a mi vida justo en el momento que mas necesitaba leer esto, ya hace rato empece a tomar conciencia de mi cuerpo y mis necesidades empece a hacer yoga hace menos de tres meses y es increible como te cambia la vida y los dolores antes vivia a punta de masajes y pastillas para mi dolor de cuello y espalda y ahora nada de dolor a veces cuando llueve me da flojera y despues digo meditar y hacer yoga con lluvia es la mejor combinacion y asi es. me encanta todo lo que escribes por que de una manera u otra yo me siento identificada, saludos…

    1. Hola Morela, me encanta saber que gracias al yoga están desapareciendo tus dolores y molestias, la verdad es que es así, nada como una sesión de yoga y meditación para olvidar dolores y estrés, me alegro muchísimo de que nos hayamos encontrado, y de que te guste lo que escribo. Muchas, muchas, muchas gracias por tu comentario, leer estas cosas me anima a seguir esforzándome por aportar cosas interesantes y de valor. Un beso muy grande! ???

  2. Hola Maria! Impresionante! Me veo totalmente reflejada! Que horror! Guardo todos tus post para cuando tenga tiempo de leerlos y eso nunca llega! Hoy estaré contenta. Esperando a pasar al medico encontré un ratin para leerte. Me encanta como escribes! A ver si me pongo las pilas pero para caminar hacia algún cambio en mi vida! Muchas gracias por tu trabajo. Un besazo.
    Marta vecina. 😉

    1. Hola Marta! Jeje… No te preocupes, nos pasa a todas un poco, lo genial es hacernos conscientes de cómo nos tratamos, y luego, poco a poco! Todo camino se empieza con un primer paso! Gracias por tu comentario,me alegro mucho de que te haya gustado, que
      ilusión!! ? Un besazo!

  3. Pingback: YOGA, EL PEGAMENTO PARA UNIR LAS PIEZAS (PARTE 2:CORAZON)

  4. Marisela Valadez

    Muchas muchas gracias de verdad que nos explicas tan hermoso todas las verdades hacia nuestro cuerpo que cuando no sabes ,lo dañas a más no poder ….y me encantó esa frase de nuestro cuerpo es el Dios que lo habita y debemos amarlo y venerarlo …

    1. Gracias a ti Marisela por tus palabras. Me alegro mucho de que te guste. Muchas veces nos exigimos tanto que se nos olvida cuidarnos y tratarnos bien a nosotras mismas, incluyendo el cuerpo por supuesto. Te mando un beso enorme. Gracias por estar ahí.

  5. Que certero una vez mas, me encanta leerte, desde tu espontaneidad interpretas todo, lo que desde hace poco tiempo, también he ido descubriendo, como no amarlo y como no cuidarlo si nuestro cuerpo es el que nos mantiene día a día, soy joven (ahora) pero tarde o temprano los malos hábitos te pasan la cuenta … por que no cuidarlo AHORA?con todo lo que tu explicas, antes de que sea una enfermedad la que lo recuerde?
    Como decía mi abueli nuestro cuerpo es nuestro templo
    Te agradezco esta aclaración y quedo atenta tus siguientes post.

    Saludos y abrazos bella!!

    1. Gracias por tus palabras Fabiola, cómo me alegro de que te guste lo que escribo y que te inspire. También me encanta leerte 😉 Tu abueli tenía mucha razón, pero además de templo, nuestro cuerpo es el dios que lo habita, y debemos venerarlo y amarlo.
      Un abrazo muy grande. Y gracias por estar ahí y escribirme 🙂

  6. Pedazo blog, que subidon Maria, me ha encantado, porque no me habré encontrado yo una Maria hace muchos años…te admiro y me gustas mucho, que orgullosa estoy de MI niña

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