TANTA EXIGENCIA NO TE DARÁ LA FELICIDAD. TE ESTAS PERDIENDO LO MEJOR

olvida la exigencia y disfruta

Uno de mis mayores logros en primer año de formación de profesora de yoga fue tumbarme.

Sí, tal cual.
Estábamos en meditación, como siempre a mi me costaba horrores mantenerme quieta, porque en cuanto nos sentábamos a meditar me picaba la espalda o me dolía un rodilla o lo de siempre, se me dormía un pie.


Por supuesto, ese día no iba a ser menos, me senté en Sidhasana y al poco de comenzar la meditación mi pie estaba dormido. Muy dormido. Era una sensación terrible.

Mi profesor siempre nos anima a cambiar de posición, a movernos o a tumbarnos si lo necesitamos. Pero ¿Cómo iba yo a tumbarme en medio de la meditación?

Yo tenía que aguantar sentada. Me lo exigía a mi misma.

Pero ese día me tumbé y mi pie volvió a su ser y ¡pude disfrutar de
la meditación!

Pero eso no lo logré gracias a la exigencia.

La exigencia me habría fastidiado por completo la meditación.

Autoexigencia, en busca de la perfección inexistente.

Si, soy una mujer muy exigente, bueno, autoexigente.

Y creo que es algo que nos ocurre a la mayor parte de nosotras, exigimos mucho, sobre todo a nosotras mismas.

De hecho, apenas exigimos a los demás… No creo que esperes ni la mitad de los demás d Elo que esperas de ti misma.

En general las mujeres nos esforzamos muchísimo, pero nunca nos parece bastante. Nunca lo que hagamos va a estar lo bien hecho que esperamos,  porque lo queremos perfecto.

Queremos ser perfectas en el trabajo, en casa, como parejas, como amigas y como madres.

Pero esa perfección nunca llega, obvio.

Porque ni existe, ni es necesaria.

Esto lo he hablado con mis amigas en muchas ocasiones, y de una manera o de otra a todas nos pasa.

¿Consecuencias de tanta exigencia?

Frustración: Cuando las cosas no salen como has imaginado o has planeado, sientes una gran impotencia, te sientes frustrada, y lo peor de todo, que te exiges más aún.

Desconexión del placer: Cuando pones tanto el foco en los resultados se te olvida disfrutar, se te olvida aprender y se te olvida valorar lo que sí has conseguido.

Sensación de no llegara nada: Porque lo quieres hacer todo y lo quieres hacer muy bien, además no dejas que te ayuden mucho, prefieres hacerlo tú y al final terminas diciendo, “me faltan horas al día”.

Agotamiento: Tanta presión por todo lo que tienes que hacer y por todo lo que no has hecho te deja la cabeza exhausta.

Rigidez: Cuando la exigencia se apodera de ti, todo se vuelve más rígido, no te permites saltarte algo planeado, ni dejarlo para otro momento algo… Y eso empieza a invadir otras áreas de tu vida.

Es hora de fluir y cambiar estos patrones.

La vida ha de ser algo más fluido, más natural, más espontáneo.

Porque ya eres perfecta tal y como eres, hagas lo que hagas y cómo lo hagas es suficiente y es maravilloso.

En mi opinión, lo importante es hacer las cosas con corazón y con mucho amor, sintiéndolo de verdad. No porque hay que hacerlo ni porque debas. Creo que esa manera de hacer las cosas no hace muy feliz a las personas

Pero para hacer esto ya sabes que lo más importante es escuchar, escuchar tu interior. Parar un poco esa mente controladora y machacona y escuchar tus emociones y tu cuerpo. ¿Qué te dicen? 

Prueba a hacerles caso.

No te digo que no vayas a trabajar, pero puedes plantearte si de verdad esa empresa se merece lo dolores de cabeza que te llevas a casa. O puedes disfrutar de la cena con tu pareja aunque el restaurante no sea el que tu querías y la comida haya sido una porquería.

Todo es cuestión de cambiar la perspectiva.

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Aprende a eliminar la exigencia desde tu esterilla.

Lo primero es preguntarte ¿Para qué haces yoga?

Dudo mucho que sea par algo como: Quiero sentirme igual de estresada y frustrada que en la oficina.

Será algo como: Relajarme, ser más flexible, mejorar mi postura corporal, eliminar el estrés o deshacerme de los dolores de espalda.

Bien, pues no puedes lograr estas cosas si desenrollas tu esterilla pones los pies en ella y dices: Venga, relájate.

Eso es partir de una orden, y encima de tu esterilla no debería haber órdenes.

Debería ser un lugar de escucha y paciencia.

Reaprendizaje de patrones de conducta.

El patrón que sigues ya lo conocemos, vamos a buscar uno completamente opuesto.

Mi propuesta:

Conecta con las sensaciones agradables y evita toda sensación molesta. Busca en cada asana y en cada movimiento que hagas sensaciones de placer, toda sensación que te haga sentir bien.

Si te encuentras con dolor o molestia, no lo hagas, retrocede, afloja, ajusta la postura para que de nuevo vuelvan las sensaciones agradables.

Pero ¿Entonces la postura no será perfecta?

Ya ¿Y?

Precisamente se trata de eso, de que no buscamos la perfección, ni el ideal. Buscamos que te sientas bien.

Que comiences a moverte y a actuar desde un lugar en el que lo importante es que estés a gusto, que te sea agradable y placentero.

Es verdad que en yoga hablan mucho de la perfección de las asanas, de cómo tienes que estar alineado perfectamente….. Pero luego en cada escuela lo hacen de una manera y ¿qUién dice es el a correcta?

Me gusta mucho que en Anusara (un tipo de yoga, que me encanta) buscan el patrón óptimo perfecto. Y es el patrón perfecto para ti en ese momento, al que llegues, ese es el patrón perfecto de cada asana.

Me encanta.

Esfuerzo SI, exigencia NO.

Otra cosa que ocurre a veces es que confundimos esfuerzo con exigencia. Y NO son lo mismo.

Para nada.

El esfuerzo viene de la capacidad, de la diversión del querer mejorar pero el esfuerzo tiene en cuenta las diferentes situaciones, los límites, etc… La exigencia viene de un lugar mucho más oscuro y no le importa nada de eso, sólo importa el fin, los resultados.

Es decir, yo me puedo esforzar por ser la mejor profesora de yoga del mundo, porque deseo ayudar a la gente, porque quiero que se sientan bien. Pero en mi esfuerzo entiendo que no soy tan experta como otros, que mi cuerpo es diferente, que mi aprendizaje ha sido otro..

Si me exijo serlo, no tendré en cuenta nada de esto, es más, sólo veré lo poco que sé respecto a otros, que no soy tan flexible o tan fuerte ni explico tan bien las asanas.

Y lo peor de todo, que nunca lo seré.

El esfuerzo siempre te permite una capacidad de mejora y se centra en el proceso, en avanzar poco a poco disfrutando del camino.

La exigencia te lo pide aquí y ahora, y solo se enfoca en lo que realmente consigas, no le da importancia a lo que hayas aprendido durante el proceso.

Concluyendo.

Si sientes que eres exigente contigo misma y que lo único que te aporta es frustración, rigidez y dolores de cabeza, creo que es un buen momento para darte un respiro.

Tu esterilla de yoga es un lugar maravilloso para conectar con un lugar diferente desde dónde hacer las cosas.

Un lugar para deshacerte de la exigencia y comenzar a disfrutar de las cosas buenas que tiene tu vida.

Aunque puedes cuestionártelo en cada actividad que hagas, no solo hacerlo en la esterilla. «¿Es la exigencia la que me mueve a hacer esto?» «¿Puedo hacerlo desde otro lugar?» «¿Qué ocurre si no sale bien?»

Es muy buen momento para tumbarse y disfrutar de la meditación. Es cierto, los súper yoguis no se tumban a meditar, pero yo no soy súper yogui, estoy en este mundo para ser feliz y sentirme bien, no para hacer las cosas perfectas.

¿Y tú? ¿Estás dispuesta a tumbarte o aguantarás sentada toda la meditación? ¿Prefieres ser una súper yogui o disfrutar de la vida? 😉

Besos,

María.

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4 comentarios en “TANTA EXIGENCIA NO TE DARÁ LA FELICIDAD. TE ESTAS PERDIENDO LO MEJOR”

  1. Me ha encantado tu post María! Te diría que es perfecto! 🙂
    También me encuentro entre las perfeccionistas aunque por suerte o tal vez porque me he esforzado estoy consiguiendo alejarme de esa autoexigencia. Si bien es cierto, que es muy habitual en una sociedad donde impera el más es mejor y suelo verlo en mi consulta.

    Me gusta mucho una frase de Wayne Dyer que dice «Déjame que te haga esta pregunta para que consideres este pensamiento transformador¿dónde está la paz en más es mejor? Y, por supuesto tú tienes la respuesta, no hay más paz en más es mejor. »

    Hace algún tiempo que practico Yoga y me sirve, entre otras cosas, para darme cuenta de esa auoexigencia y aprender a aceptar lo que sí puedo y me sienta bien. Muchas gracias.

    1. Ay Montse! Muchísimas gracias, ¡que me pongo colorada! Me alegro muchísimo de que te haya gustado.Y cuanta razón tiene Wayne Dyer, ahí no hay nada de paz, hay mucho agobio… Qué bien que practiques yoga, es maravilloso y nos hace ver estas cosas 😉
      Muchas gracias por tu comentario. Un beso muy grande.

  2. lo siento no puedo evitar comentar, simplemente ,me encanto…es como que cada post va dirigido a mi actual situación jajaja, agradezco tus revitalizantes palabras y espero ansiosa el siguiente post…estoy trabajando en mi este año ha sido para descubrir muchas cosas desconocidas y si el yoga me gusta por eso por que me gusta relajarme con él, aunque no me salga todo perfecto pero me «esfuerzo» para mejorarlo.
    a trabajar entonces en ser menos exigente conmigo misma.
    besos Maria, como siempre un gusto leerte!!

    1. Hola Fabiola! Claro que sí, comenta todo lo que tú quieras, yo encantada de la vida. Pues me parece estupendo que este año hayas comenzado a dedicarte más tiempo, el yoga es absolutamente perfecto para ello, coincido contigo totalmente. Yo también estoy en el camino de la propia escucha. Es verdad que cuando eres súper exigente cuesta dejarlo, pero poco a poco, lo conseguiremos!! Un beso y me alegro mucho de que te gusten mis post 🙂 Gracias por estar ahí.

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