CREAR TU SALA DE YOGA SIN SALIR DE CASA

CREAR TU SALA DE YOGA SIN SALIR DE CASA

CREAR TU SALA DE YOGA SIN SALIR DE CASA

Si, soy profesora de yoga. Y practico cada día. Además creo y diseño mis clases cada día. Y no tengo una escuela ni nada parecido.

He creado mi propia sala de yoga, sin salir de casa. Y tú, también puedes.

Y es que no necesitas un espacio gigante, ni un suelo específico para practicar yoga a gusto.

Solo necesitas estas 5 cosas, y las puedes crear tu misma, sin salir de casa.

Vivo en un piso de 60m2, junto a mi chico y nuestra perra, es un duplex y solo tiene una habitación.

Comprenderás que no es una mega sala de yoga. Pero practico cada día.

Y eso es ahora, antes vivíamos en un piso con una distribución terrible, en donde el mayor espacio disponible tampoco era una sala de yoga, era el pasillo. Y aún así practicaba cada día.

El espacio nunca ha sido un impedimento para practicar.

Con el tiempo he ido usando mi imaginación y los recursos que tenía a mano para que practicar en casa fuera una experiencia lo más agradable y placentera posible, con los medios que he tenido a mi alcance.

Solo necesitas tener en cuenta estas 5 cosas para que puedas crear tu propia sala de yoga sin salir de casa

1. Espacio mínimo viable

Esto es totalmente imprescindible, tendrás que generar el espacio mínimo para que entre tu esterilla y sobre un poco de espacio por los lados. Al menos, tus brazos estirado y algo de espacio por delante y por detrás.

Y siempre se puede hacer algo. move una mesa, cambiar un sofá por otro, tirar alguna cosa que nunca utilizamos y lo único que hace es estorbar y quitarte energía solo de verlo…

Puede ser un momento maravilloso para hacer una limpieza a fondo y remodelar alguna parte de la casa.

2. Limpieza

Bueno, y es que soy un poco TOC (trastorno obsesivo compulsivo) en lo que a mi esterilla se refiere… No toca el suelo si no está limpio. Por eso cada vez que practico yoga, antes de desenrollar mi esterilla, limpio. Barro o paso el aspirador. También es que Nura suelta mucho pelo y trato de mantener mi esterilla libre de pelos de perro.

Pero aún así, no es nada agradable bajar a Chaturanga y que una pelusa te mire fijamente retándote a un duelo o apoyar una mano fuera del mat y que esté el suelo lleno de polvo. No es nada relajante.

Así que al menos unos mínimos, para que la energía que haya en ese mínimo espacio sea lo más agradable posible.

3. Luz

Trata de crear un ambiente agradable con una luz suave  e indirecta. También puedes encender el fluorescente blanco, pero igual te dan más ganas de operar a corazón abierto que de hacer yoga y conectar contigo misma.

Si podemos evitar las luces de hospital, mejor. Una lamparita con una luz cálida es suficiente. No hace falta ir al Ikea a que te hagan un estudio lumínico del espacio ni llamar al interiorista.

4. Temperatura

Es bastante complicado practicar yoga y relajarte un rato si parece que estas en Narnia y se te están congelando los dedos de los pies.

Y tampoco es muy agradable practicar a temperaturas propias del Sahara. Un termino medio es posible.

Así que trata de regular la temperatura de tu espacio.

En invierno, adecua la calefacción a tus horas de práctica para que esté el ambiente templado.

Y en verano, trata de practicar a primera hora de la mañana o por la tarde noche.

Si eres de las afortunadas que tiene aire acondicionado, ponlo un ratito antes de practicar y deja el espacio fresquito, pero mi recomendación es no practicar con el aire acondicionado encendido, o al menos que no esté muy alto, para mantener el calor de los músculos y el fuego interno que genera la practica.

5. Ritual propio

Esto no lo hacía antes, pero con el tiempo he ido creando mi pequeño ritual antes de empezar, para crear una energía parecida al de una sala de yoga.

Yo te cuento el mío, pero tu puedes crear el que tu quieras:

◊ Después de tener el espacio limpio, despejado, con una luz y una temperatura agradables. Coloco mi esterilla, me siento encima de mi manta cómodamente, enciendo una vela cerca y quemo un poco de «palo santo».

Conecto con mi respiración y comienzo dando las gracias por algo ( lo que sienta en ese momento).

◊ Después hago mi práctica del día y para terminar vuelvo a sentarme, quemo otro poco de «palo santo» , cierro los ojos y conecto de nuevo con mi respiración, agradezco de nuevo algo, apago la vela y termino mi sesión.

Eso es lo que hago yo, pero tu puedes hacerlo como quieras.

A mí, el ritual me ayuda a crear un ambiente dentro de mi espacio, que convierte mi salón, o mi cuarto en una sala de yoga perfecta.

Tu puedes hacer lo que te apetezca, encender una vela, incienso, colocar tus piedras favoritas cerca, ponerte aceite esencial, o simplemente sentarte medio minuto y respirar hondo… Lo que te de la gana.

El caso es que no necesitas nada más que estas 5 cosas para crear tu sala de yoga. De verdad…

No necesita más.

Así que deja las escusas, crea tu maravillosa sala de yoga privada hoy mismo.

Cuéntame si lo has conseguido en los comentarios porfa.

Un abrazo.

Meri.

Comparte.

Share on facebook
Facebook
Share on google
Google+
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on pinterest
Pinterest

Suscríbete.

Comienza hoy mismo a conectar y disfrutar de ti misma y practicar dónde y cuándo quieras con el reto gratuito de 7 días que he creado para ti.

Quizás te interese...

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

“Al enviar aceptas la política de privacidad. Los datos que proporciones al enviar tu comentario, serán tratados conforme la normativa vigente de Protección de Datos y gestionados en un fichero privado por María Langenheim Moreno, propietaria del fichero. La finalidad de la recogida de los datos, es para responder únicamente y exclusivamente a tu comentario. En ningún caso tus datos serán cedidos a terceras personas. Consulta más información en mi Política de privacidad.